¿Qué tan serio te tomas tu emprendimiento?


Ser emprendedor no es tener una empresa, negocio, tienda o changarro, todos muy válidos y honorables; sin embargo emprender es estar en movimiento, creando, innovando, solucionando, respondiendo, o generando ideas de reflexión, haciéndonos cargo de que las cosas sucedan, catalizando, logrando sinergía que promueve el Momentum.

Es decir, uno emprende siendo el inversionista, o como integrante del equipo en una empresa, y entre más pronto me quedó claro esto, me percaté de la alta responsabilidad que se tiene cuando estamos integrados en una dinámica ya que vamos a detonar el fabuloso Sentido de Propiedad, que es el que nos da el acceso al control del logro de objetivos, nos convierte en catalizadores.

Es Jocko Willink el que muchos años después me lo confirmo; el hecho de sabernos dueños de nuestro espacio, equipos, herramientas, y además el hacernos de manera voluntaria cargo de los demás compañeros dentro de la organización completa.

Entra aquí en juego otro de los sentidos importantes al emprender, y es el que yo llamo el Sexto, el de la responsabilidad; cómo le estoy respondiendo a los eventos que me suceden todos los días, que prácticamente no los puedo controlar de manera reactiva, pero si les puedo responder positivamente.

Jack Canfield me lo enseño hace más de 28 años en unos grandes libros, "Atrévete a Ganar"

Y hablando de sentidos no podemos dejar de lado a otro de ellos el de la Importancia, todavía es muy común que me inviten a desarrollar el sentido de urgencia en una organización y creo que es un error, ya que tener una agenda, un plan y un equipo que esté en modo urgencia será un caos, la palabra urgencia es para mi de connotación negativa al cerebro y fomenta el desorden; por otro lado la importancia eleva nuestro grado de concentración al máximo para que usemos todas nuestras capacidades, habilidades y experiencias en pro de nuestros proyectos.

Uno de mis modelos favoritos para resolver es el del almacén y la caja de la importancia, que nos ayuda a hacernos las preguntas importantes al momento de resolver:

¿Esto que hago contribuye de manera positiva a mi objetivo?

¿Esto que estoy consumiendo influye de manera potente a mi proyecto?

¿Me estoy concentrando en máximo nivel en mi proyecto?

Muchas veces me permito el perderme en asuntos no apropiados o adecuados que aporten para que yo mejore mi desempeño y permanezca subiéndome la barra todos los días, y entonces pierdo tiempo, energía y recursos.

La clave es que de una buena vez me de cuenta que mi proyecto no es el resultado de un algoritmo, un puño de "me gusta", de lo que se comparte o de lo que se comenta; es el producto de qué tan serio me lo estoy tomando todos los días, disfrutando, creando, innovando, sumando, multiplicando, compartiendo, aplicando, enseñando, buscando con quien crecer.

Un proyecto madura cuando yo me hago cargo de que esto pase.

Nada más bonito, excitante, emocionante y muchas otras cosas mas que el emprender nos permite vivir.

¡Abrazos!

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